Cuando llegamos al caracol aquí en La Realidad, sin que nadie nos lo dijera empezamos a hablar en susurros.

Quedo hablaba nuestro dolor, quedito nuestra rabia. (Subcomandante Marcos)

jueves, 13 de septiembre de 2012

Los Otros.


LOS OTROS
¿Os acordáis de "Los Otros"? película de Amenabar que fue un gran éxito de taquilla en su época.
Un poco de historia de la peli: 

..Tras la visualización del segundo film de Amenábar, Abre los ojos, el actor estadounidense Tom Cruise quedó encantado con la historia por lo que decidió hacer una versión americana. Cruise, que quería explotar las habilidades del director deTesis, le propuso dirigir el remake titulado Vanilla Sky, pero él se negó en rotundo. Cuando le llegó el proyecto de Los otros, Cruise compró los derechos y Amenábar sí que aceptó que Cruise y los hermanos Weinstein de Miramax produjeran su película. Impuso una condición: rodar en España con su equipo.4 Las localizaciones elegidas para el rodaje fueron Las Fraguas, en Cantabria, y Madrid.
Una referencia en la película son las obras de Alfred Hitchcock, hasta el hecho de que Amenábar convierte a Nicole Kidman en una rubia asustada, un poco a lo Grace Kelly, que nos recuerda a las célebres rubias que en sus películas. Aunque la película no se inspira en ningún relato, se parece a la obra Otra vuelta de tuerca de Henry James. Amenábar no ha negado este parecido y sufrió diversas bromas al ser nominado al BAFTA al mejor guion original. El encargado de la realización de la fotografía, que tiene un papel fundamental en la película, fue Javier Aguirresarobe.
Vamos a verla

lunes, 10 de septiembre de 2012

Corazón, corazón.







Hace un tiempo pusimos un artículo relativo a las malas practicas en la alimentación, generalmente aceptadas por todos, y causantes de gran parte de los problemas coronarios en el último siglo. 
Hoy es un cirujano, reconocido mundial mente, el que reconoce el gran error en el diagnostico y tratamiento de cardiopatías.
Vamos a verlo.....
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El Dr. Dwight Lundell es jefe del Servicio de Cirugía Coronaria en el hospital Banner Heart Hospital , Mesa , AZ. Recientemente dejó la cirugía para centrarse en el tratamiento nutricional de las enfermedades cardíacas. Es el fundador de Healthy Humans Foundation, que promueve la salud humana mediante un enfoque que ayude a las Corporaciones a promover la salud. Es también autor de “The Cure for Heart Disease and The Great Cholesterol Lie.”


Nosotros, los médicos, con toda nuestra formación, los conocimientos y la autoridad que uno va adquiriendo, tendemos a aumentar nuestro ego y difícilmente admitimos que nos hemos equivocado. Y sin embargo, tengo que confesar que me he equivocado. Como cirujano del corazón, con 25 años de experiencia, con más de 5000 cirugías realizadas de corazón abierto, hoy ha llegado el momento de reparar el daño mediante los hechos médicos y científicos.
He estado formando durante muchos años a otros médicos, de esos a los que luego se etiqueta como “formadores de opinión”. Asediados por la literatura científica, asistiendo de forma continua a seminarios, los creadores de opinión han insistido en que las enfermedades coronarias son el resultado del simple hecho de tener unos niveles de colesterol muy elevados en sangre.
La única terapia aceptada ha sido la de prescribir medicamentos para bajar el colesterol y una dieta muy restringida en grasas. Un menor consumo de grasas traería consigo una disminución en la cantidad de colesterol y se reducían las enfermedades coronarias. Cualquier desviación de estas recomendaciones se consideraba una herejía y daba lugar a la realización de malas prácticas médicas.
¡Pero no está funcionado!
Estas recomendaciones no son ni científicamente ni moralmente defendibles. El descubrimiento hace unos años de que es la inflamación en la pared arterial la causa real de la enfermedad cardíaca, es lo que poco a poco está dando lugar a un cambio de paradigma en la forma en que son tratadas las enfermedades cardíacas y otras dolencias crónicas.
Las recomendaciones dietéticas establecidas desde hace mucho tiempo han provocado epidemias de obesidad y de diabetes, consecuencias que empequeñecen cualquier otra plaga histórica en términos de mortalidad, sufrimiento humano y de graves consecuencias económicas.
A pesar de que el 25% de la población toma costosos medicamentos a base de estatinas, y a pesar del hecho de que hemos reducido la cantidad de grasa presente en nuestra dieta, cada vez mueren más personas por enfermedades que afectan al corazón.
Las estadísticas de la American Heart Association indican que 75 millones de estadounidenses sufren enfermedades cardíacas, que 20 millones padecen diabetes y 57 millones pre-diabetes. Estos trastornos afectan cada vez a personas más jóvenes, en mayor número cada año.
En pocas palabras, sin la inflamación corporal no es posible que se acumule el colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos y se causen de este modo enfermedades cardíacas y apoplejías. Sin inflamación, el colesterol se mueve libremente por todo el cuerpo; es la inflamación lo que hace que el colesterol quede atrapado.
La inflamación no es un proceso complejo, se trata simplemente de una reacción natural del cuerpo ante invasores extraños, tales como bacterias, toxinas o virus. El ciclo inflamatorio es una forma de proteger al cuerpo ante invasores bacterianos y virales. Sin embargo, si se expone de forma crónica a nuestro organismo a toxinas o alimentos que el cuerpo humano no está preparado para procesar, se produce entonces una inflamación crónica. La inflamación crónica es tan dañina como beneficiosa una inflamación aguda.
¿Qué persona sensata se expondría de forma intencionada en repetidas ocasiones a alimentos u otras sustancias que sabe le causan daño corporal? Bueno, quizás los fumadores, pero al menos se trata de una decisión voluntaria.
El resto nos limitamos a seguir la dieta recomendada, baja en grasas y alta en grasas poliinsaturadas y carbohidratos, sin saber que estamos causando repetidas agresiones a nuestros vasos sanguíneos. Esta agresión repetida produce una inflamación crónica que conduce a la enfermedad cardíaca, a los accidentes cerebrovasculares, a la diabetes y la obesidad.
Permítanme que se lo repita: la lesión e inflamación de nuestros vasos sanguíneos está causada por una dieta baja en grasas, algo recomendado durante años por la medicina convencional.
¿Cuáles son los mayores culpables de la inflamación crónica? En pocas palabras, la sobrecarga de hidratos de carbono simples y alimentos muy procesados (azúcar, harina y todos los productos derivados) y un exceso de consumo de aceites vegetales con omega-6, tales como aceites de soja, maíz y girasol, que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados.
Visualice lo siguiente: un cepillo duro que repetidamente se frota sobre la piel hasta que ésta enrojece y sangra, esto durante varias veces al día, así diariamente durante 5 años. Si se tolerase este cepillado, se produciría sangrado, hinchazón de la zona afectada, que cada vez sería peor a medida que repite la agresión. Esta es una buena forma de visualizar el proceso inflamatorio, y es lo que podría estar pasando en su cuerpo ahora mismo.
Independiente de dónde se produzca el proceso inflamatorio, bien interna o externamente, es lo mismo. He observado el interior de miles y miles de arterias. Una arteria enferma se ve como si alguien hubiese cogido un cepillo y lo hubiese frotado varias veces contra las paredes. Varias veces al día, todos los días, los alimentos que comemos producen pequeñas lesiones, sobre las que se producen otras, de modo que es la causa de que nuestro cuerpo responda de forma continua con inflamación.
A pesar de que resulta tentador saborear los dulces, nuestros cuerpos responden de forma alarmante, como si un invasor extraño nos declarase la guerra. Los alimentos están cargados de azúcar, carbohidratos simples, o procesados con omega-6, uno de los pilares de la dieta norteamericana durante varias décadas. Estos alimentos nos envenenan lentamente a todos.
Cómo un simple dulce produce una cascada de inflamaciones que hace que el cuerpo enferme.
Imagínese que rocía el teclado con miel; esto es una representación visual de lo que ocurre dentro de la célula. Cuando consumimos hidratos de carbono simples, tales como el azúcar, los niveles de azúcar en la sangre se elevan rápidamente. Como respuesta, el páncreas segrega insulina, cuya misión principal es la que el azúcar llegue a todas las células donde se almacena la energía. Pero si la célula está llena, si no necesita más glucosa, se rechaza el exceso para evitar una disfunción de los procesos que se llevan a cabo en su interior.
Cuando las células rechazan el exceso de glucosa, se elevan los niveles de azúcar en sangre, aumentando la producción de insulina, y se almacena en forma de grasa.
¿Qué tiene que ver todo esto con la inflamación? La cantidad de azúcar en sangre se controla entre unos valores máximos y mínimos muy estrechos. Las moléculas de azúcar se unen a una amplia variedad de proteínas, que lesionan las paredes de los vasos sanguíneos. Esta lesión repetida de las paredes de los vasos sanguíneos desencadena la inflamación. Cuando sube el nivel de azúcar en sangre varias veces al día, todos los días, es como frotar con papel de lija el delicado interior de los vasos sanguíneos.
Si bien no puede observarlo, puede estar seguro de que ocurre así. Lo he visto en más de 5000 pacientes sometidos a cirugía durante los 25 años que llevo ejerciendo. Todos ellos tenían un denominador común: la inflamación de las arterias.
Volvamos al asunto de los dulces. Bajo su inocente aspecto, no sólo contienen azúcar, sino que también estás elaborados con ácidos grasos omega-6, tales como la soja. Las patatas fritas se fríen con aceite de soja, muchos alimentos procesados se fabrican con ácidos grasos omega-6, para que así tengan más larga duración. Mientras que las grasas omega-6 son esenciales al forma parte de la membrana celular, y así controlar lo que entra y sale de la célula, deben estar en un equilibrio adecuado con los omega-3.
Si este equilibrio se rompe por el consumo excesivo de ácidos grasos omega-6, la membrana de la célula produce unas sustancias químicas denominadas citoquinas, que causan directamente inflamación.
Hoy en día, la dieta suele producir un desequilibrio muy grande entre estos dos tipos de ácidos grasos. La relación de desequilibrio puede estar en torno de 15:1, o incluso de 30:1 en favor de los ácidos grasos omega-6. Esto produce una enorme cantidad de citoquinas que causan la inflamación. Lo ideal sería una proporción de 3:1 para que fuese saludable.
Para empeorar aún más las cosas, el sobrepeso produce una sobrecarga de células grasas que vierten grandes cantidades de productos químicos pro-inflamatorios, lo que se suma a las lesiones causadas por los altos niveles de azúcar en sangre. El proceso que comenzó consumiendo productos dulces se convierte en un círculo vicioso que con el tiempo genera una enfermedad cardíaca, elevada presión arterial, diabetes, y por último, Alzheimer, si el proceso inflamatorio no disminuye.
No se puede olvidar el hecho de que cuanto más se consumen alimentos procesados, más se dispara la inflamación, un poco cada día. El cuerpo humano no puede procesar, ni fue diseñado para consumir, los alimentos envasados con azúcar y preparados con ácidos grasos omega-6.
No hay otra solución para disminuir la inflamación que consumir los alimentos lo más cercano posible a su estado natural. Para reconstruir un músculo, se consumen más proteínas. Elija carbohidratos complejos, tales como los presentes en frutas y verduras. Reduzca o elimine el consumo de los ácidos grasos omega-6, tales como el aceite de maíz y soja, y los alimentos procesados que se han elaborado con estos aceites.
Una cucharada de aceite de maíz contiene 7,280 mg de ácidos grasos omega-6; la soja 6,949 mg. En su lugar, utilice aceite de oliva o mantequilla, procedente de animales alimentados con pasto.
Las grasas animales contienen menos del 20% de omega-6 y son mucho menos propensas a producir inflamación que los aceites poliinsaturados, de los que se dicen que son supuestamente saludables. No es cierto que las grasas saturadas produzcan enfermedades cardíacas. Tampoco aumentan en exceso los niveles de colesterol en la sangre. Ahora sabemos que el colesterol no es la causa de la enfermedad cardíaca, así que la preocupación por las grasas saturadas resulta absurda hoy en día.
La teoría del colesterol llevó a recomendar alimentos sin grasa, con pocas calorías, lo que trajo consigo el consumo de otros alimentos que han causado esta epidemia de inflamaciones. La medicina convencional cometió un tremendo error cuando aconsejó a la gente que evitara las grasas saturadas en favor de los alimentos ricos en ácidos grasos omega-6. Ahora tenemos una epidemia de inflamación de las arterias, que conduce a enfermedad cardíaca y otras muertes silenciosas.
Lo que usted puede hacer es consumir alimentos integrales, de los que su abuela sabía, y no esta moda de consumir tantos alimentos procesados. Eliminando los alimentos que producen inflamación y añadiendo los nutrientes esenciales presentes en los alimentos frescos no elaborados, se revertiría los daños en las arterias y en todo su cuerpo.

domingo, 9 de septiembre de 2012

La Semana Fantástica.

Bonito título para un resumen semanal. De cosas mías más que nada. La frase de cabecera me suena algo como muy ingles, como de supermercado. Para no desmerecer y sin que sirva de precedente, la primera será una semana muy inglesa. De miércoles a domingo, cortita y concisa. Las que sigan, ya veremos...
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Miercoles 5 (de septiembre):
La Chorrada Nacional  del llamado “Ecce Homo” del aragonés pueblo de Borja me empuja a empezar este ejercicio de autocrítica nacional. Es que no puedo más con tanta estupidez.
Pido por favor, que dejen a doña Cecilia terminar su voluntarioso trabajo. A fin de cuentas su  intención solo era desvestir a un santo (que no valía un duro) para vestir a otro, de lo que por aquí sabemos muchos. Campeones mundiales somos en eso.
Y a esa pandilla de catetos de plaza de pueblo (que nunca hacen nada,  que se limitan solo a esperar a ver que paisano mete la pata hasta el corvejón y después reírse a gusto y formar colas aborregadas al sol para hacerse la foto de rigor: “Yo estuve allí”). Decirles que ya está bien hombre, dejaos el “Papanatismo “ y la bolsa de pipas y poneos a trabajar.
Vergüenza ajena me produce el asunto, junto con espectáculos como “Bous a la mar” “El Torico de la cuerda” “Los Gansos de Lekeitio” “La cabra desde el campanario” de no sé que pueblo,  o los excesos insociales de los casales falleros, pongo por caso.
Que viva Larra!!!!!!!  (y Gordillo).
PD: El esperpento nacional se complementa esta semana con los toros en TVE.

Jueves 6.
Hoy todo el mundo está eufórico (en la tele). La Merkel ha visitado España y por lo visto eso es la solución a todos nuestros problemas. Nos van a caer los millones a espuertas!!
No sé a qué viene tanta alegría. Tal y como yo lo veo (y leo en algún medio) ese porrón de millones son prioritariamente para pagar la deuda(antes que para prestaciones o servicios) con lo cual esta aumentará  y habrá que pedir más dinero para los intereses, y así sucesivamente…..  Además, a partir de ahora el presupuesto del país lo supervisarán  los alemanes. Es decir, se gastará en lo que ellos consideren prioritario, y para ellos lo prioritario es que sus bancos cobren lo que han prestado. Nada de salirse del “leuro” que así  no cobran. Buenos borreguitos pagando sin rechistar….
Qué país….Queremos fusilar (el fiscal general del estado)  a Gordillo o a Bolinaga, pero no tocamos a los bancos que han estafado a cientos de miles de españoles con lo de las preferentes (alguno seguro que habrá votado al PP ¿Qué cara se le habrá quedado?)
Justicia a la española.

Viernes 7.
Acabo de ver el vídeo de Olvido Hormigos, ya sabéis, la concejala de Los Yemenes, y para ser sincero encuentro un par de momentos buenos pero el resto es todo paja.
Lo siento no he podido evitar un poco de humor, ahora en serio.
Que el vídeo de Olvido Hormigos es escandaloso? Escandaloso es ver a Andrea Fabra  aún de diputada, a Urdangarín en la playa y a Rato en la calle.

Sábado 8.
Me acerco caminando hasta la playa de Pinedo. El regreso lo hago entre campos de arroz, ya granado y a punto de recolectar. Debería haber hecho alguna foto.

Domingo 9.
La noticia del fin de semana es lo de los casinos de Madrid.
Vivíamos en una nube de ladrillo. Después de la tormenta que nos ensopó a todos, solo se nos ocurre casinos y putas, es decir “Las Vegas”. Pero esto no es “Las Vegas”. Me da a mi que las ruletas de esos casinos solo tendran números para “Guiris”, nosotros pondremos las putas. 
Los gastos los pagaremos entre todos, como la “Formula 1” en Valencia, pongo por caso.

Hace un año, tal día como hoy, llegamos a Santiago caminando. 27 días y unos 750 km en los pies (aproximadamente).
Saudade.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Fabrica tu propio combustible (BioDiesel)

En estos tiempos que corren, una de las cosas que más ha incrementado su precio es la gasolina o gasoil.
Si nuestro coche es de gasolina pues nada, toca pasar por el surtidor, poner cara de tonto y pagar lo que nos pidan por echar unos cuantos litros en el depósito. Ahora bien, si tenemos un diésel podemos tirar de biocombustible, y si nos lo fabricamos nosotros mejor.
En la faceta de servicio público que tan abandonada teníamos en los últimos meses, busco/encuentro este vídeo/manual para la fabricación en casa de nuestro propio combustible, partiendo de aceites usados.
Ya se que la cosa queda un tanto utópica, pero quedaría bonito tener nuestra propia planta de combustible.
- Oye vecino, ¿me prestas una garrafita de 30 litros que tengo que hacer un viajecito de ida y vuelta a la playa?.... En unos días te lo devuelvo.
 No me negaréis que queda bonito.
¿Coste de todo el proceso? Unos 20 cms por litro.

Zumbando el vídeo:

lunes, 3 de septiembre de 2012

El arte de capar papagayos.

El título es una parábola, no lo he inventado yo sino un tal Jerónimo Tristante. También podía llevar el de "Eras más simpático de tonto del pueblo que como concejal de cultura" pero como lo ha elegido él yo lo dejo.
Vamos con el artículo:
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Los ilustres político que con "tanto tino" rigen la sociedad no se han quitado la paga extra. ¿La razón? Que ellos no son funcionarios.
Claro, ni ellos, ni los miles de enchufaos que tienen colocados como asesores cobrando sueldos de 3000 pavos y sin dar palo al agua. Pero ojo, a esos no los echan.
Dicen que sobran funcionarios y no es cierto, para entenderlo, recurriremos a un ejemplo.
Supongamos que una comunidad autónoma- por ejemplo, la mía, la murciana- tiene que capar papagayos. ¿Qué se hizo en su momento? Pues crear la Consejería de Capar Papagayos. Esa consejería se dota de funcionarios, no sé, pongamos 100, con un presupuesto de 4 millones de euros y comienza a funcionar durante años y años en que sus empleados adquieren experiencia y saben sacar el trabajo adelante.
Pero luego llegaron los "listos" estos, a los que les mola privatizar, y comienzan a  hacernos trampa a los ciudadanos, "que si lo público no vale, "que el sector privado es más dinámico"... etc y ¿qué se hace entonces para llevárselo calentito? Pues se crea una emprea anexa a la Consejería de Capar Papagayos, eso sí, con unas oficinas de la hostia, secretarias minifalderas, mucho, mucho diseño, logos modernos y se le pone un nombre a ser posible en inglés- porque son además unos horteras-  algo así como Papagayation trademarks evolution. De los 4 millones de presupuesto de la Consejería se le otorgan a la empresa de los amiguetes así como 3,5 y se mete en dicha empresa a todos lo enchufados, primos tontos y cuñados posibles de los miembros del partido que no saben hacer una "O" con un canuto, que no han sacado una oposición y que cobran todos 3000 pavos por la jeta.
¿Quién saca adelante el trabajo realmente? ¿Quién sabe cómo se capa un papagayo?
Pues los funcionarios, claro, pero los otros, a vivir de cuento.
 ¿Que han hecho nuestros políticos al llegar la crisis? Según ellos recortar. ¿A quién?  A la Consejería, que ya casi no tiene presupuesto. No por supuesto a sus amigos de Papagayation trademarks evolution.
A los funcionarios se les cobran las fotocopias, se les hace traer el papel higiénico, se les baja el sueldo y se le putea sin par, a los asesores y enchufados ni les han tocado el sueldo ni los cochazos ni las dietas y el gasto sigue siendo suntuoso pues se llevan la mayor parte del presupuesto.
¿A qué conclusión llega el PP?
Sobran funcionarios. No padre, lo que sobran son los asesores, vuestros enchufados, vuestros cuñados y primos poco espabilados. Transparencia ya.
¡Queremos saber cuántos tipos hay trabajando a dedazo! Y queremos que se vayan a la puta calle ya.

Publicado por jerobibo

domingo, 2 de septiembre de 2012

La trastienda del señor Hacendado.

Encuentro este artículo sobre "Mercadona", esa tienda que tan bien conocemos, por la que todos pasamos con más frecuencia de lo que desearíamos.
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A Juan Roig, presidente de Mercadona, le agrada sacar pecho. El pasado 7 de marzo presentó en Puzol (Valencia) el balance de resultados de la empresa correspondiente a 2011. El éxito no admite cuestión: 474 millones de euros de beneficios (un incremento del 19% respecto al año anterior)...
En su particular día de la victoria , Roig se explayó a gusto: “cada vez hay más bazares chinos porque tienen la cultura del esfuerzo que no tenemos en España”; “Estoy completamente de acuerdo con la reforma laboral, yo habría ido mucho más lejos”; “cada uno de los españoles tiene que preguntarse qué puede hacer por el país”; y una última perla : “o sube la productividad o baja el nivel de vida”.
Quiso el azar que por las mismas fechas la revista Forbes publicase la lista de multimillonarios de 2012. El presidente de Mercadona figuraba como tercer hombre más rico del estado español y el número 223 del mundo, con un patrimonio que ronda los 4.700 millones de dólares y que incrementó en un 62% durante el último año.
Mercadona es una compañía de distribución con capital 100% español, que cuenta con 1.357 supermercados repartidos en 46 provincias, según informa la Web de la empresa. Más de 4,5 millones de hogares realizan diariamente la compra en las tiendas de Mercadona, donde trabajan 70.000 personas con contrato indefinido. Desde sus orígenes, la compañía de Roig ha pretendido vincularse a la idea de “confianza”, a partir de un modelo de gestión con dos principios rectores: “calidad total” y “siempre precios bajos”.
Esta “calidad total” se extiende teóricamente a los “recursos humanos”. De hecho, “el trabajador es el segundo objetivo de la empresa, tras el cliente”, se sostiene en la Web de Mercadona. Ejemplo de todo ello sería la generalización del contrato indefinido a toda la plantilla, el pago íntegro del sueldo en caso de incapacidad laboral, unos salarios que superan la media del sector y la inversión destinada a formar a los empleados (450 euros por trabajador en 2011).
Hasta aquí la mercadotecnia, cuyo éxito parece evidente pues fuera de la empresa pocos cuestionarían la idea de que Mercadona “trata muy bien a sus trabajadores”. Pocos negarían asimismo la condición de Juan Roig como empresario ejemplar y hombre de negocios hecho a sí mismo. Sin embargo, el autor de este artículo ha conversado con varios trabajadores de la distribuidora (unos en plantilla, otros despedidos por diferentes circunstancias) que han manifestado un punto de vista alternativo al que ofrece Mercadona en su marketing .
La organización del trabajo en los supermercados de la cadena se establece por “métodos”. Tareas de reposición, cobro en caja, limpieza de un pasillo, decoración, todos es mesurable y cuantificable en función de los más de 500 “métodos” estipulados. Se controlan al detalle tiempos y ventas. Se regula el número de productos que los trabajadores han de vender, en la línea de caja o en las diferentes secciones, de ahí que muchas veces tengan que dirigirse a los clientes casi como agentes comerciales. En caso de que no se cumplan los métodos, el coordinador (una figura central en todo el engranaje) puede amonestar o sancionar al empleado. El coordinador es también el encargado de someter a presión –a veces asfixiante- a los trabajadores y velar porque se satisfacen los objetivos.
Una de las medidas estrella de Mercadona y que mejor ha vendido Roig a la opinión pública son las condiciones del permiso de maternidad, que en su empresa se amplía a cinco meses (frente a las 16 semanas estipuladas legalmente) con el sueldo íntegro. Los problemas llegan, sin embargo, cuando la trabajadora se reincorpora al puesto de trabajo tras el parto, y pretende acogerse a la reducción horaria que establece la legislación laboral.
En estos casos, aseguran las fuentes consultadas, Mercadona rechaza de manera automática la propuesta de la empleada (la remite a los “horarios de parrilla”, es decir, los normales en la empresa), en lugar de intentar un acuerdo. Así las cosas, si la trabajadora necesita realmente un horario específico (y acogerse a los derechos recogidos en el Artículo 37.6 del Estatuto de los Trabajadores), no tiene más remedio que reclamarlo por la vía judicial, con la pérdida que ello implica en tiempo y dinero a la espera de la sentencia firme. En estos casos, aseguran fuentes consultadas, “la empresa no te despedirá pues está muy clara la cobertura legal, pero sí te harán la vida imposible hasta que vuelvas al horario que según ellos te corresponde, no el que has ganado en juicio”.
“ En Mercadona no hay absentismo laboral”, ha proclamado ufano Juan Roig en más de una ocasión. ¿Cómo lo consigue? Mediante mecanismos de presión con los que se pretende acortar y reducir al máximo las bajas laborales. Según los trabajadores consultados, los médicos de la empresa y la mutua que opera con Mercadona intervienen activamente en estos procesos. Así se traslada a la opinión pública la idea de que los trabajadores nunca se ponen enfermos ni padecen accidentes. No es extraño el caso de empleados, aseguran las mismas fuentes, que, por el hecho de seguir las orientaciones del médico de la seguridad social, han recibido un burofax en su domicilio en el que se les informaba del despido. Así, de paso, se aleccionaba a los compañeros de tienda sobre los peligros de la indisciplina. Otra fórmula adoptada por la cadena para disminuir las bajas consiste en acercar el lugar de residencia de los trabajadores a los supermercados.
Otra cuestión son las condiciones en que se produce la reincorporación al puesto de trabajo tras el periodo de baja. Una empleada asegura que tras pasar una semana en casa por una contusión en el pie, el coordinador la reconvirtió a la función de cajera pues así no tendría que moverse. Otra trabajadora de la sección de horno, cuya tarea habitual consistía en la descarga de congelado a -24ºC, se lesionó y contrajo una hernia discal. Tras los días de reposo prescritos por la mutua (de manera ilegal), volvió a su lugar de trabajo donde sufrió una recaída y, con ello, otra hernia discal una vértebra más arriba. Asegura que el coordinador le espetó: “la culpa es tuya; tienes las hernias porque quieres; tu sitio ahora es la cola del INEM”.
Ponerse enfermo tampoco es oportuno si el empleado aspira a cobrar la “prima por objetivos”, retribución equivalente a un sueldo que la empresa ingresa a los trabajadores el mes de marzo, siempre con dos condiciones: que se hayan satisfechos los objetivos de venta y gestión previstos para el año en curso; y que el trabajador supere una entrevista de valoración personal que realizan los coordinadores de los centros. Además de que la entrevista, según confirman algunos trabajadores, “resulta totalmente subjetiva”; si el empleado se encuentra de baja o en reposo prescrito por la mutua, la empresa le invita a pedir el alta médica voluntaria. En caso de no hacerlo, puede suspender la valoración y, en consecuencia, perder la “prima por objetivos”.
Mercadona se pretende asimismo una empresa “cercana” y de “confianza”, pero también “familiar”. Y lo es, no sólo por la presencia (muy notable) de la familia Roig en la dirección de la compañía; Es familiar, también, porque no resulta extraño encontrar a varios miembros de una misma familia como empleados. Esto da lugar a que, en caso de conflicto entre un trabajador y la empresa (por ejemplo, exigir cualquiera de los derechos recogidos en el convenio o en el Estatuto de los Trabajadores) familiares cercanos puedan verse perjudicados. Asimismo, se concibe la actividad empresarial de un modo “corporativo” y “paternalista”, donde no tiene cabida el conflicto entre capital y trabajo, y donde a los empleados se les adoctrina para que sientan la empresa como propia. A ello se agrega una tradicional política antisindical, que impide la defensa activa de los derechos de los trabajadores.
En este contexto, el día a día en el supermercado puede volverse difícil. Así lo explica una de las trabajadoras preguntadas –que, como los compañeros consultados para este artículo, opta por el anonimato-. Lleva 8 años trabajando en Mercadona: “aguanto todo lo que me echen y eso que te aprietan por todas partes. Al final convives con la presión y las circunstancias. Hay quien se medica para soportarlo, mientras que otros terminan por acostumbrarse. Es así, no hay otra. Te insisten en que lo gestiones todo como si fuera tu propia empresa, que te identifiques al máximo con Mercadona; me pregunto además quién fija los tiempos de trabajo, pues a nadie le da tiempo de cumplirlos. Muchas veces has de entrar a trabajar antes de lo que marca tu horario. Tampoco puedes abandonar tu puesto para ir al médico especialista, si no cambias el turno con un compañero”.
Añade que el cumplimiento de los objetivos es casi un diktat . “El coordinador actúa como un negrero ; no se puede tirar ningún producto a la basura; antes de que caduquen, los trabajadores nos vemos forzados a comprarlos; hay que cumplir objetivos”. A otra trabajadora la despidieron mientras estaba de vacaciones, con 12 años de antigüedad en la empresa. ¿El motivo? Bajar el precio del pescado (era responsable de la sección de pescadería) para evitar tirarlo al contenedor, “algo que aunque formalmente no esté permitido, habíamos hecho en muchas ocasiones”. Esta única falta ocasionó su despido. Nunca antes tuvo un problema en Mercadona, asegura. Una vez despedida, la empresa le ofreció 3.000 euros por los 12 años de trabajo. En el juicio, seis excompañeros, coaccionados por la empresa y aleccionados previamente por sus abogados, testificaron contra ella por temor a represalias (es éste un fenómeno habitual en los juicios por despido contra Mercadona). Finalmente el juez declaró “procedente” un despido que hoy está en fase de recurso.
Otro extrabajador relata cómo, tras una década de trabajo en Mercadona, fue despedido hace dos años mientras se encontraba de baja por ansiedad. Laboraba en el reparto a domicilio cuando se rompió la muñeca. Incorporado antes de plazo para que la empresa se ahorrara el coste de la baja, padeció una recaída que le obligó a pasar otra vez por el quirófano. Cuando volvió al trabajo, le trasladaron a otra tienda (en la sección de alimentación), donde –según relata- el coordinador le hizo la vida imposible. Pidió entonces, como consecuencia del acoso, la baja por ansiedad y el traslado de tienda. La empresa rechazó la petición y le planteó un ultimátum: “o continúas en la tienda o llegamos a un acuerdo de despido”. Al final se llegó a un acuerdo por el que el empleado percibió 45 días por año trabajado.
La empresa tampoco da facilidades para compaginar el trabajo y los estudios oficiales. “Teniendo derecho a licencia retribuida para asistir a los exámenes finales en la universidad, mi superior más directo pretendía que molestara a mis compañeras para que me cambiaran el turno, a lo que me negué. Intentaron, cada vez que tenía un examen, hacer creer al resto de mis compañeros que saldrían más tarde por mi culpa; incluso llegaron a decirme que eligiera entre trabajar o estudiar, pues las dos cosas eran incompatibles”, cuenta otra trabajadora.
Además de vender las condiciones laborales en sus tiendas, Mercadona insiste en otra idea fuerza a la hora de presentar su gestión a la opinión pública. Ofrece productos “frescos”, “de calidad” y “siempre a precios bajos”. Pero no se explica el modelo de distribución que subyace a estas consignas, que Mercadona comparte con el resto de grandes compañías distribuidoras. Según la activista y especialista en soberanía alimentaria, Esther Vivas, el paradigma actual (en el que un puñado de grandes empresas controlan más de la mitad de los alimentos que se compran en el estado español) “promueve una agricultura industrial, intensiva e insostenible, en el que el agricultor cada vez cobra menos por su producto y el consumidor paga más; es la gran distribución quien se lleva la diferencia”.
En el artículo “La distribución moderna: la invasión de los supermercados” (“Viento Sur”), Vivas agrega que nuestra alimentación “se basa en el consumo de alimentos cada vez más lejanos, con la consiguiente contaminación medioambiental, y la pérdida de información sobre el origen y el modo de producción de los mismos. Además, se induce a la estandarización y uniformización productiva”. Una mera ojeada a las estanterías de Mercadona permite alcanzar productos de los cinco continentes: almejas (Chile), calabaza (Panamá), gambón (Argentina), banana (Ecuador), coco (Costa de Marfil), judía plana (Marruecos) y piña (Costa Rica), entre otros.
Mientras, la realidad sigue su curso a pesar de la crisis. Según informaciones de El País, el presidente de Mercadona, Juan Roig, obtuvo una retribución total de 3,8 millones de euros en 2011, un 73% más que en el año anterior. La retribución del Consejo de Administración de la compañía se incrementó un 50% en el mismo año (de cuatro a seis millones de euros); Por otra parte, el conjunto de altos directivos pasó de percibir un total de 12 millones de euros en 2011, frente a los 9 millones del año anterior (una media de 360.000 euros por directivo). ¿Los nuevos emprendedores?

 JUAN ROIG


Juan Roig Alfonso nació en Valencia en 1949, es licenciado en Económicas por la Universidad de Valencia. Proveniente de una familia de empresarios, su padre sería el dirigente de Cárnicas Roig, que con el tiempo se convertiría en una tienda de ultramarinos llamada Mercadona. Una vez terminó sus estudios en economía hizo una oferta de compra junto con otros dos hermanos a su padre por Mercadona. Más adelante en 1990, Juan Roig y su esposa se quedarían con la mayoría de las acciones de Mercadona.

Además de ser accionista mayoritario de Mercadona, también ostenta cargos como el de Presidente de Honor de la Asociación Española de Codificación Comercial (AECOC), Presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) y Vicepresidente de la Asociación Española de Autoservicios y Supermercados (ASEDAS). Es Vicepresidente de la Escuela de Empresarios (EDEM) y además ostenta la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana por su carácter emprendedor. En junio de 2007 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia, siendo el primer empresario en tener dicho reconocimiento de esta universidad.

En estos momentos Mercadona es uno de los supermercados más grandes del panorama estatal, lo que se debe a la política comercial tan radical que ha mantenido desde sus inicios. Roig impuso en 1993 el denominado “Modelo de Calidad Total” (MCT), renunció a las ofertas para ofrecer “Siempre Precios Bajos” (SPB) y empezó a “mimar” a sus empleados y empleadas porque el modelo exigía “una profunda implicación” de la clase trabajadora. Pero esto no es del todo cierto, ya que a pesar de una selección de personal estudiada milimétricamente, las/os trabajadoras/es están sometidas/os a una enorme presión por parte de la empresa. De hecho son múltiples las sentencias que condenan a Mercadona por violar los derechos laborales de sus trabajadores/as.

A continuación relatamos unos cuantos ejemplos: En abril de 1999, Remedios fue despedida tras ser observada por un detective contratado por Mercadona cogiendo a su hija en brazos. Mercadona fue condenada a readmitirla. En febrero de 2001, en Valencia, el encargado de la empresa se presentó en casa de la trabajadora Laura y la obligó a firmar la baja voluntaria tras amenazarla con denunciarla por robo. En el juicio se desestimó la baja y fue readmitida. En marzo de 2002, Anabel fue despedida por darse de baja por lumbalgia. Mercadona fue condenada a indemnizarla. En julio del año siguiente, Juana se fue a la calle por darse de baja por amenaza de aborto. El juzgado declaró la nulidad del despido y una indemnización por daños morales. En noviembre de 2004, Montserrat fue despedida en Cuenca por estar embarazada, y Mercadona se vió obligada a readmitirla por atentar contra sus derechos fundamentales. Y la lista sigue extendiéndose allá donde un trabajador reclama sus derechos.

Estos conflictos laborales, unidos a la persecución sindical de quienes se organizan en sindicatos de clase, y no en el amarillo y ultraderechista “Sindicato Independiente”, han conseguido que diversos sindicatos mantengan conflictos abiertos con Mercadona. En este sentido destaca la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) que mantiene desde años atrás una dura campaña denunciando el acoso laboral de dicha empresa hacia sus trabajadoras/es.

Por otra parte, Mercadona es capaz de mantener los “precios bajos” mediante una política muy agresiva de precios respecto a sus proveedores: establecen precios de compra muy inferior al resto y si los proveedores no aceptan se quedan fuera de su inventario; lo que ellos llaman una continua rotación de producto. De esta manera dejan fuera a numerosos productos de marcas externas dando más espacios a la marca Hacendado, la cual se compone de productos en continua rotación. Esta política tan agresiva hace que sus fabricantes muchas veces no puedan soportar las condiciones establecidas, siendo sus trabajadoras los primeros en pagar las consecuencias de tales niveles de “competitividad”.

Proximamente se estaba planteando una posible salida al panorama internacional, pero todavía esta por concretar, ya que se ha especulado mucho sobre posibles fusiones con distintas empresas.

Su cuota de mercado en la distribución alimenticia es del 12,8% con presencia en 46 provincias y 15 de las 17 Comunidades Autónomas de España, no presente únicamente en el País Vasco y en Navarra, a través de sus 1.264 establecimientos. Su plantilla está compuesta de 62.000 empleados.

Lo que nos conlleva a ver que Mercadona obtuvo unas ventas de 2010 son de 15.505 millones de euros creciendo un 1% a las del año anterior, con un beneficio de 270 millones de euros netos con un EBITDA de 725 millones de euros. Además, invertirá 600 millones de euros y abrirá 60 nuevas tiendas en toda España. Esto provoca que Mercadona se acerque a El Corte Ingles como principal empresa distribuidora de productos.

domingo, 26 de agosto de 2012

El gran engaño (Del siglo XX)


Este artículo esta extraído de un sitio que se llama "Aceite de Coco". El título original es "El Engaño del siglo XX" y el tema que cuestiona es la universalmente aceptada "Pirámide Nutricional" a la cual atribuye los problemas cardiovasculares (inexistentes con anterioridad al siglo XX , según él) y la hepatitis tipo II.
Interesante
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La civilización occidental sufre una epidemia sin precedentes de enfermedades cardiovasculares y de diabetes tipo 2 que hace unos cien años eran dolencias prácticamente desconocidas en nuestra sociedad por ser poco habituales. Desafortunadamente, como en muchos otros aspectos de nuestra vida, estas epidemias son producto de la inagotable capacidad de la mayoría de los políticos para estropear todo lo que tocan. En efecto, la recomendación inicial de reducir el consumo de grasas -ese principio que muchos médicos abrazan como la solución a la mayoría de los problemas de salud- no proviene de un estudio científico ni está basada en ciencia reconocida alguna. Al contrario, como descubriremos en este artículo, es la recomendación de un comité político formado por varios senadores norteamericanos y que, más tarde, con la misma poca base científica, dio lugar a la pirámide nutricional que tristemente todos conocemos.
A principios del siglo XX, los médicos no estaban familiarizados con las enfermedades cardiovasculares. En las universidades, poco o nada se enseñaba sobre ellas. Esto no debe extrañar a nadie dado que en aquella época, las muertes por enfermedades cardiovasculares eran meramente anecdóticas. No es hasta 1920 que empieza a verse un aumento de estas enfermedades;  a partir de 1950 se consideran de manera oficial en los Estados Unidos como una epidemia. Lo cierto es que las cifras de muertes por enfermedades cardiovasculares están ligeramente alteradas por dos factores. En primer lugar, hasta la década de 1920 no se inventó el electrocardiograma, por lo que es posible que algunas muertes antes de esa fecha también se debieran a problemas cardiovasculares previos y, en segundo lugar, con la llegada de la penicilina, muchos casos que hubiesen supuesto muerte por infección fueron resueltos resultando en una expectativa mayor de vida y, por lo tanto, resultando a largo plazo en un incremento de las muertes por problemas cardiovasculares. Aun así, ninguno de estos dos factores altera las cifras de manera tan considerable como para no admitir que los casos de enfermedades cardiovasculares vienen creciendo incesantemente desde la segunda mitad del siglo pasado en todo el mundo occidental. Esto es fácilmente comprobable al comparar muertes por enfermedades cardiovasculares en pacientes entre 40 y 50 años y comprobar que, desde 1950 en adelante, los casos no han hecho más que multiplicarse.
Gráfico Estudio Observacional Ancel Keys
FIg. 1 Gráfico Estudio Ancel Keys
En 1.969, el querido y admirado expresidente norteamericano Dwight D. Eisenhower murió de un infarto masivo y, en ese momento, la casta política norteamericana cambió su percepción de las enfermedades cardiovasculares y las consideró epidemia de primer nivel. Unos años antes, en 1953, un bioquímico norteamericano llamado Ancel Keys publicó un estudioobservacional basado en datos de seis países, en el que asociaba el consumo de grasas con los ataques al corazón. Estos seis países eran Japón, Italia, Reino Unido, Canada, Australia y Estados Unidos, y el gráfico que asociaba el mayor consumo de grasas con el incremento de casos de ataques al corazón es el de la izquierda.
Gráfico usando los 22 países + 6
El gráfico sobre estas líneas es del mismo estudio, pero incluyendo los 22 paises de los que Ancel Keys tenía datos y, en rojo, para sorpresa mayúscula de muchos lectores supongo, las cinco sociedades que más porcentaje de grasa consumen en su dieta con incidencias mínimas o inexistentes de enfermedades cardiovasculares.
De hecho, si escogemos manualmente seis países del grupo de 22, del mismo modo que hizo Ancel Keys, podríamos obtener los resultados contrarios de este modo:
Seis paises seleccionados
6 paises seleccionados a dedo – A más grasa, menos muertes por infarto








O de este otro modo:
Otros seis paises distintos
Otros seis paises distintos
En estos gráficos se observa claramente que, a mayor consumo de grasa, menores casos de muertes por enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, esta es la misma clase de pseudociencia basada en estudios observacionales con datos sesgados que practicaba Ancel Keys, y no voy a usarla ni siquiera para defender lo contrario a lo que el propuso, pese a que como puede verse, está también al alcance de cualquiera que use Excel en su ordenador. El análisis de los datos no sólo fue aberrante porque eliminó los datos de los países que no le servían para validar su teoría, sino que incluso de los datos de los seis países con los que trabajó, eliminó otra serie de datos que hubiesen servido para postular otras teorías alternativas a la suya. Por ejemplo, el mismo gráfico de Keys con sus seis países es válido si tomamos en cuenta, en lugar del consumo de grasas, el consumo de azúcar. Del mismo modo que Keys hizo una asociación entre el consumo de grasa y las muertes por enfermedades cardiovasculares, pudo haberla hecho entre las muertes y el consumo de azúcar, porque disponía de los datos y eran igual de vistosos en un gráfico. Sin embargo, no servían para apoyar su teoría y por ello los despreció.Esta pseudociencia es la que encumbró a Ancel Keys como el padre de la hipótesis de los lípidos, que son los dos principios que desgraciadamente todavía son aceptados hoy y que escuchamos a los médicos repetirnos como loros con la ayuda de los anuncios de productos alimenticios que torticeramente prometen salvarnos y alargar nuestras vidas:
  1. Las grasas saturadas elevan el colesterol
  2. El colesterol elevado obstruye las arterias
Estas afirmaciones, como veremos a continuación, son tan falsas como el estudio del que provienen inicialmente.
Unas décadas antes de que Ancel Keys publicase su estudio, otro científico llamado Winston A. Price se dedicó a recorrer el mundo analizando las costumbres nutricionales y los efectos en la salud de estas costumbres de cantidad de sociedades alrededor del mundo, y la conclusión a la que llegó fue bien distinta a la de Keys también. Price descubrió que las sociedades que evaluaba no sufrían de incidencias de diabetes o enfermedades coronarias hasta que introducían en su dieta el azúcar y las harinas refinadas. Pero lo que más echa por tierra las absurdas conclusiones de Ancel Keys son los datos acerca del consumo de grasas en países como Estados Unidos. En efecto, desde 1940 hasta la actualidad, el consumo de grasa animal en los Estados Unidos no ha hecho más que bajar de manera espectacular, tocando su mínimo en 1996 mientras que las enfermedades coronarias no han hecho más que aumentar, tocando su máximo en la década de los 90 también. Sospechoso, ¿no?
Portada de Time Magazine
Portada de Time Magazine
Pero lo cierto es que nada de esto fue tenido en cuenta cuando Ancel Keys acabó en la portada de Time Magazine y en el consejo de la Asociación Americana del Corazón, que fue la pionera en recomendar erróneamente la reducción del consumo de grasas. Lo peor del tema es que a la par que la teoría de Keys era abrazada por todos, se llevaron a cabo una serie de estudios, esta vez clínicos y no observacionales, para comprobarla. Uno de esos estudios, de finales de los 50, es el estudio dietario Prudent, consistente en dos grupos aleatorios uniformes, uno de ellos con una dieta baja en grasas basada en aceites vegetales y otro grupo con una dieta normal, basada en grasas animales. El resultado es que el grupo que siguió la dieta baja en grasas redujo su colesterol en 30 puntos de promedio, sin embargo, no redujo sus incidencias cardiovasculares. En 1965, el estudio clínico Lancet en Gran Bretaña mantuvo a un grupo con una dieta baja en grasas animales que permitía como máximo 1 huevo, 85 gramos de carne y 50 ml de leche al día mientras que mantuvo un segundo grupo con su dieta habitual. En este caso, también redujo el colesterol del grupo en 30 puntos de promedio, pero tampoco hubo cambio alguno en la incidencia de enfermedades cardiovasculares.
En 1965, también en Gran Bretaña, se publicó un estudio más ambicioso. Tres grupos compuestos por hombres que ya habían sufrido un infarto con el objetivo de analizar la incidencia de la grasa en los casos de segundos infartos. El primer grupo usó como base nutricional lípida el aceite de maíz, una grasa polinsaturada. El segundo grupo usó el aceite de oliva, una grasa monoinsaturada y el tercer grupo utilizó grasa saturada animal. El resultado fue que al final del estudio, el 52% de las personas con dieta basada en grasas poliinsaturadas (aceite de maíz) seguía viva. El 57% del grupo que basaba su dieta en las grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) seguía vivo. Sorprendentemente para algunos, el 75% del grupo de las grasas saturadas animales consiguió sobrevivir.
En 1969 se publicó el estudio Coronario de Minnesota en el que se demostró que el grupo que siguió una dieta baja en grasas con muy pocas grasas saturadas y rica en verduras sufrió más ataques al corazón que el grupo alimentado de manera tradicional.
Pero la madre de todos los estudios, con un presupuesto de 115 millones de dólares, una participación de 12.000 sujetos masculinos y realizado por el Instituto de Salud Nacional de los Estados Unidos, publicado en 1970, arrojó datos aún más sorprendentes. El estudio se basó en un grupo que mantuvo sus costumbres normales y otro grupo que adoptó una dieta baja en grasas, evitando las carnes rojas, restringiendo el consumo de colesterol y recibiendo ayuda para dejar de fumar. El primer resultado que se obtuvo, que sentó la base de otra campaña, fue que las personas que dejaron de fumar sufrieron menos ataques al corazón que aquellos que no lo dejaron, independientemente del grupo en que se encontrasen. Sin embargo, al comparar ambos grupos, fumadores con fumadores y no fumadores con no fumadores, el grupo sometido a la dieta baja en grasas, con la restricción de carnes rojas y colesterol, sufrió más ataques al corazón que el grupo que mantuvo su dieta normal.
Podríamos seguir mencionando estudio tras estudio todos aquellos que no encajaban en la teoría de Ancel Keys, pero creo que es suficientemente ilustrativo mencionar que existían pruebas irrefutables por todos lados de que la teoría no era correcta.
Sen. George McGovern
Sen. George McGovern
Entonces, ¿como es posible que una idea tan disparatada, no corroborada con un solo estudio clínico (recordemos que Ancel Keys se basó en estudios observacionales, no en estudios clínicos), haya llegado con tanta fuerza hasta nuestros días? La respuesta está en los políticos. En la década de 1970 se creó un comité del senado de los Estados Unidos, capitaneado por el senador George McGovern. Su misión era investigar la malnutrición. No resulta sorprendente que un comité de políticos decidiese aumentar sus propios poderes iniciales y, además de investigar, se dotase del poder de crear y promocionar los planes nutricionales de todo un país.






De este modo, el comité creó el Informe McGovern que promovía:
  1. Reducir el consumo de grasas
  2. Cambiar la ingesta de grasas saturadas a grasas vegetales
  3. Reducir el colesterol al equivalente a un huevo al día como máximo
  4. Comer más carbohidratos, especialmente los provenientes de granos
Como todos sabemos, este informe sirvió como base para crear la Pirámide Alimenticia de la USDA, que es la base de la nutrición moderna. Esto, que suena muy técnico y muy moderno, es una aberración en sí porque la pirámide tiene una amplísima base de granos y cereales y, para quien no lo sepa, USDA significa Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, y su misión, como cualquiera puede sospechar, es el fomento de la venta y consumo de los productos de la agricultura norteamericanos, tradicionalmente los granos y los cereales. ¿Le sorprende? Pues espere, aún hay más.
También sería lógico pensar que si el informe McGovern incluía estas pautas nutricionales, este informe estaría respaldado por una serie de científicos que habrían testificado a favor en el comité . Sin embargo, el famosoJohn Yudkin testificó que el verdadero causante de la epidemia de diabetes y enfermedades cardiovasculares era el azúcar. Peter Cleave testificó que el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes eran enfermedades de la era moderna y era absurdo culpar a los alimentos milenarios de los males de la civilización actual. Cleave dijo que si había que mirar la nutrición como fuente del problema, habría que mirar los alimentos modernos como el azúcar y las harinas refinadas. La Asociación Médica Americana (AMA) dijo que la evidencia que proponía el informe no era concluyente y por lo tanto era probable que hubiese potencial para producir efectos negativos en la salud de las personas si se producía un cambio radical a largo plazo en el plan nutricional de la sociedad. Vamos, lo que ha venido a ocurrir. Por último, el director de la Academia Nacional de Científicos en Estados Unidos (NAS), Phillip Handler, testificó ante el comité: “¿Qué derecho tiene el gobierno federal para proponer que la sociedad norteamericana realice un vasto experimento nutricional con sus miembros como sujetos con la base de tan poca evidencia científica?”. Poco sabía el pobre Handler que, en realidad, el experimento se iba a contagiar cual plaga a casi todo el mundo civilizado de la mano de las compañías de alimentos Norteamericanas.
Pero McGovern era un fiel seguidor de la teoría de los lípidos, principalmente porque era lo que su propio médico le había recomendado y no porque la hubiese investigado el mismo, y, en un video que quedará para los anales de la historia, le contestó a Phillip Handler y al resto de científicos que pidieron más tiempo para investigar y obtener resultados consistentes antes de dar las nuevas pautas nutricionales a la sociedad norteamericana que “los senadores no tenemos el lujo del que disponen los investigadores que es esperar el tiempo suficiente hasta que lleguen las pruebas concluyentes que confirmen una teoría”. La típica estupidez de un político imponía su criterio por encima de las pruebas realizadas por los científicos. De modo que los efectos perniciosos de la grasa saturada se convirtieron en política nutricional porque los senadores no tenían tiempo para esperar que llegara la evidencia científica. Esto que parece una decisión banal tuvo unos efectos mucho peores de lo esperado, y no me refiero sólo a los efectos para la salud, sino a efectos científicos.
Logotipo de la AMA
Logotipo de la AMA
Al convertirse la Hipótesis de los Lípidos en política de estado,  tanto el gobierno Norteamericano como la Asociación Americana del Corazón soportaban abiertamente esta teoría, y resulta que entre ambos organismos disponían del 90% de los fondos dedicados a la investigación cardiovascular. No es difícil predecir la dirección que, desde ese momento, iban a tomar todos los estudios que pretendiesen obtener financiación: todos y cada uno de ellos se encaminó a demostrar que la hipótesis de los lípidos era certera.
El científico norteamericano George Mann escribió en el New England Journal of Medicine en 1977 que la hipótesis de los lípidos era el mayor timo científico del siglo y que, disentir de la hipótesis significaba perder los fondos para la investigación. El investigador Gary Taubes escribió mas tarde “Los nutricionistas sabían que si sus estudios fallaban en apoyar la postura gubernamental en la hipótesis de los lípidos, los fondos irían a parar a estudios que si la soportaran”. El Doctor Peter McColley, investigador de Harvard, escribió un artículo titulado “Algo distinto al colesterol tiene que estar causando esta epidemia cardiovascular”. En ese artículo, venía a decir que Harvard, que apoyaba la teoría del gobierno y el propio gobierno, que financiaba los estudios de Harvard, estaban equivocados. Para agradecerle su integridad científica en la búsqueda de la verdad, la universidad de Harvard le quitó sus becas para investigación y le forzó a dimitir de su puesto. Y pese a tener un historial científico inmejorable, le costó más de dos años encontrar otro trabajo de investigación porque, como más tarde descubrió, Harvard le había incluido en una lista negra de científicos no maleables. Esto es lo que le ocurre a los científicos que no bailan al son de los políticos.
Portada Revista Time
Portada Revista Time
Por aquel entonces, la hipótesis de los lípidos ya se daba como buena y la revista time le dedicaba la portada con un artículo titulado “Se prueba que el colesterol es mortífero y nuestra dieta ya nunca será igual”. La prensa pasó de hipótesis a realidad una teoría con una simple portada en una revista. Pero la evidencia científica en que se basaba la revista Time para afirmar que se había comprobado la relación causa-efecto entre el colesterol y las enfermedades cardiovasculares era que en 1984 se había lanzado una droga al mercado que rebajaba el colesterol a los pacientes con colesterol alto genético y se había reducido ligeramente la incidencia de muertes por ataques al corazón en estos pacientes. Al analizar el estudio científico que soportaba esta nueva prueba, podemos comprobar los siguientes datos: El estudio, basado en dos grupos, uno al que se le administraba Cholestyramine y otro al que se le administraba placebo, tuvo un alcance de 3.000 sujetos durante 10 años. En el grupo del medicamento, ocurrieron 30 muertes por ataques al corazón y un total de 68 muertes. En el grupo del placebo, 38 muertes por ataque al corazón y 71 muertes en total. Usando un poco de matemáticas básicas se puede comprobar que la diferencia global en muertes por ataques al corazón es del 0,49%, ¡menos del 1%! entre los que tomaban el medicamento y los que no lo tomaban. Una diferencia despreciable sin duda. Sin embargo, en el artículo de la revista Time se podía leer que el Dr. Basil Rafkind,basándose en este estudio, decía “la evidencia científica contenida en el estudio indica poderosamente que cuanto más bajes el colesterol y las grasas en tu dieta, más se reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular”. Obviamente, este Dr. Rafkind no ha pasado a la historia como ejemplo de independencia científica. En realidad, el Dr. Rafkind acababa de inventar una modalidad científica llamada Teleoanálisis, de muy limitada utilidad en este caso, al asociar un estudio de un medicamento con nula capacidad curativa con una dieta.
Lo que la revista Time no decía en su artículo era que la primera generación de medicamentos para bajar el colesterol nunca vio la luz porque el estudio clínico de la primera droga sintetizada que bajaba el colesterol, el Clofibrate, tuvo que suspenderse a mitad de camino al haber producido la muerte al 47% del grupo que la estaba tomando.
De este modo, tras el artículo de Time, en la mitad de la década de los 80 estallaba el boom por los productos bajos en grasa, desnatados o productos light, que desafortunadamente persiste hasta nuestros días incluso en España.
Pero, si por cualquier motivo que escape a mi conocimiento, la hipótesis de los lípidos fuese correcta, resulta razonable pensar que este patrón lo encontraríamos en cualquier lugar del mundo. Pues no, ni por asomo. Para empezar, tenemos la paradoja francesa: comen el doble de grasas saturadas que los norteamericanos, cuatro veces más mantequilla, tres veces más cerdo y un 60% más de queso. Sin embargo, tienen aproximadamente un tercio de las muertes por accidentes cardiovasculares que los Norteamericanos. Los científicos a favor de la hipótesis de los lípidos se apresuraron a explicar la paradoja francesa asociando el consumo de vino tinto con los beneficios para la salud cardiovascular, dado que los franceses también toman más vino tinto que los norteamericanos. Ahora ya sabe, querido lector, de dónde viene el mito de que tomar vino tinto es bueno para la salud, si bien es cierto que en muy pequeñas dosis, que no son las dosis comparativas francesas/norteamericanas, si que es saludable.
También tenemos la paradoja suiza. El segundo país del mundo civilizado que más grasas saturadas toma y el segundo país con menos muerte por afecciones cardiovasculares. Además, por si fuera poco y para que todo quede en casa, existe la paradoja española. En los últimos 30 años ha crecido aquí mismo el consumo de grasas saturadas y se ha reducido la incidencia de accidentes cardiovasculares.
En cuanto al colesterol, la OMS ha realizado un macro estudio recientemente en multitud de poblaciones alrededor del mundo, tratando de confirmar una correlación entre el nivel de colesterol y los ataques al corazón, pero no han podido probarlo. De hecho, han encontrado que países como Luxemburgo tienen un colesterol medio muy alto y una bajísima tasa de ataques al corazón, mientras que países como Rusia o Venezuela, manteniendo niveles medios y bajos de colesterol, sufren cantidades desorbitadas de ataques al corazón, por hablar sólo del mundo occidental. En el mundo oriental, y en las zonas tropicales en que el Aceite de Coco(saturado en un +/-85%) predomina en las dietas, las tasas de mortalidad por ataques al corazón son, simplemente, inexistentes. En realidad, lo que si se ha demostrado es que el 72,1% de las personas que sufren un ataque al corazón tienen el colesterol por debajo de 130. En Estados Unidos estos datos son alarmantes porque el 67% de la población tiene el LDL por debajo de 130 y, sin embargo, sufre un 72% de los infartos totales, lo que claramente muestra que aquellos que tienen el colesterol bajo sufren más infartos que los que lo tienen alto. Sin embargo, a la vista de estos datos, cuando lo lógico hubiese sido recomendar elevar los niveles de colesterol, el periódico USA Today publicaba que lo lógico era bajar aún más los niveles de colesterol porque, “evidentemente”, 130 era una cifra aún demasiado alta. Junte a un periodista con un político y esto es lo que obtendrá: negación absoluta de la evidencia.
Pero no concluiré sin dar una pincelada sencilla sobre la verdadera causa de las enfermedades cardiovasculares que también he podido estudiar. Según parece, cuando las arterias se dañan y se inflaman, el colesterol de baja densidad (LDL) acude a reparar los daños. El LDL, según sabemos ahora, existe en dos variedades, una más grande y una más pequeña por hacerlo sencillo. Las moléculas más grandes son beneficiosas y tienen una serie de efectos positivos para la salud. El problema viene con las más pequeñas, que acuden a taponar las heridas en el interior de los vasos sanguíneos y, dado su tamaño, se acaban colando en la pared del vaso. Allí quedan atrapadas y se oxidan, dando lugar a la llegada de glóbulos blancos que acaban formando la placa junto con el calcio. Este es el motivo por el que las enfermedades cardiovasculares no tienen nada que ver con la cantidad de colesterol que hay en el cuerpo sino con el tipo de colesterol que hay, y no me refiero a la relación HDL/LDL, sino al tipo de LDL que tenemos. No creo que pase mucho tiempo hasta que veamos análisis con el LDL diferenciado según el tipo.
Pero, ¿qué es lo que causa los daños iniciales en los vasos que hace que sea necesario el LDL para efectuar reparaciones? Lo causantes son tres principalmente:
  1. Fumar
  2. Glucosa alta en sangre
  3. Estrés emocional
El motivo 1 y el 3 son claramente sociales, así que, avanzando un paso más, ¿qué es lo que eleva la glucosa en la sangre? Principalmente, el azúcar y los carbohidratos refinados, justo la base de la pirámide alimenticia.
¿Y qué alimentos producen las partículas pequeñas y densas de colesterol LDL de las que hablábamos hace un momento? Si, lo ha adivinado: el azúcar y los carbohidratos refinados.
En efecto, los científicos que testificaron hace 40 años en el comité McGovern que los culpables de la epidemia de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2 eran el azúcar y los carbohidratos refinados, estaban en lo cierto. Han tenido que pasar 40 años para que algunos empecemos a hacerles caso y además empezamos a ver estudios clínicos que avalan estas viejas ideas que fueron desechadas. Los políticos, expertos ellos, taparon la verdad en detrimento de nuestra salud.
En el American Journal of Clinical Nutrition, un informe publicado recientemente afirma, por ejemplo, que entre las mujeres post-menopaúsicas, un consumo elevado de grasas saturadas está directamente asociado con una menor progresión de las enfermedades cardiovasculares mientras que la ingesta de carbohidratos está asociada con una mayor progresión de las mismas. En la misma publicación, se dice que “los esfuerzos dietéticos para reducir los riesgos de enfermedades cardiovasculares deben enfatizarse principalmente en la limitación de los carbohidratos refinados”.
En un estudio clínico publicado en “Annals of Internal Medicine” se concluye que el grupo que siguió una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos mostró mayor reducción en la presión sanguínea, triglicéridos y colesterol pequeño y denso del tipo LDL, mientras que su colesterol HDL aumentó de media un 23%. Estudios en la universidad de Stanford apuntan en la misma dirección al comparar la dieta Atkins (rica en grasas) con la dieta Ornish (muy baja en grasa). Lo sorprendente de este estudio de Stanford es que el científico a cargo del mismo, John Emmerish, es vegetariano convencido desde hace años y, según dijo el mismo, le dolía inmensamente admitir estos resultados contrarios a sus propias creencias. Otro ejemplo de verdadera integridad científica que merece todos mis respetos contraria a las prácticas de Ancel Keys. En otras palabras, parece que la dieta que decían que nos estaba matando, en realidad es la que nos mantiene sanos.
Pirámide Nutricional
Pirámide Nutricional
Lo que el comité McGovern hizo en los Estados Unidos y replicó en buena parte del mundo al exportar la pirámide alimenticia fue reducir el consumo de proteínas, reducir considerablemente el consumo de grasas y aumentar disparatadamente el consumo de carbohidratos y esto, en definitiva, es lo que ha disparado los casos de obesidad y de diabetes en los países que siguen ese modelo nutricional, España entre ellos.
Y si la grasa no es el causante de esta epidemia de obesidad y diabetes, ¿Cuál es la causa? La respuesta médica oficial es que nos hemos vuelto una sociedad vaga, que come mucho y hace poco ejercicio. Vamos, que según parece, nuestro carácter ha cambiado en los últimos 40 años. De modo que según los médicos que promulgan este dogma engordamos porque somos vagos, comemos mucho y hacemos poco ejercicio. Pero esto es tan estúpido como decir que los alcohólicos son alcohólicos porque beben mucho. Lo correcto sería investigar la raíz del problema, por qué beben tanto o, en el caso de la obesidad, por qué comemos tanto.
En realidad, hay procesos bioquímicos, y no sociales, detrás de esta epidemia. Durante años nos han convencido de las teorías de las calorías y de que todo tiene que ver con las calorías que entran y las que salen del cuerpo. Nos han dicho que 3.500 calorías equivalen, someramente, a medio kilo de grasa, por lo que al producir un déficit de 3.500 calorías mediante ingestas limitadas de alimentos y ejercicio en exceso, perderíamos medio kilo. Esto es, simplemente, ridículo. Esta teoría no se sostiene en el papel y tampoco se ha sostenido en estudios clínicos. Por ejemplo, la Women’s Health Initiative, involucrando a miles de mujeres, redujo la ingesta diaria de calorías en 360 Kcal/día, principalmente provenientes de la grasa, durante 8 años, con una pérdida de peso media de 1 Kg en el período. ¡Ridículo para un esfuerzo de 8 años!
En el otro extremo de los estudios, James Levine creó en una cárcel norteamericana un grupo con prisioneros que estaban en forma y les sobrealimentó durante cerca de un año con miles y miles de calorías, y no se consiguió que ganasen el peso que la ecuación preveía. De hecho, uno de los prisioneros consumió 10.000 calorías al día durante 200 días y tan sólo pudo coger cuatro kilos en el período.
En estudios que limitan la ingesta de calorías en ratones, al restringirles un 5% las calorías durante 4 semanas, los ratones crearon más tejido adiposo y perdieron masa muscular. Obviamente, existe algo más complejo en la obesidad y el metabolismo del cuerpo que la suma y resta de calorías.
Sabemos desde 1930, por los estudios Alemanes y Austriacos, que la grasa corporal es una parte esencial del metabolismo y que su cantidad viene determinada por hormonas, la más importante de ellas la insulina. ¿Porqué? Porque la insulina controla la cantidad de azúcar en sangre y las altas concentraciones de azúcar en sangre son tóxicas para el organismo. Por otro lado, el cerebro necesita azúcar en sangre para funcionar y una cantidad muy baja de azúcar puede causar el coma e incluso la muerte. Por ello, el metabolismo está diseñado para mantener el nivel de azúcar en sangre dentro de un margen muy estrecho, y lo hace de manera eficiente con la insulina. Es importante entender que el organismo puede convertir el azúcar en energía, pero también puede convertir la grasa en energía e incluso en condiciones muy extremas, las proteínas en energía. De hecho, cuando nos levantamos por las mañanas después del ayuno prolongado de la noche de 8, 9 o incluso 10 horas, nuestro cuerpo está usando en muchos casos grasa como energía a través de un proceso llamado Cetosis.
Cuando comemos, aumenta el nivel de azúcar en sangre y el organismo segrega insulina. Se produce un cambio y pasamos de utilizar grasa a usar azúcar como combustible principal. En efecto, la insulina produce que las células utilicen el azúcar como combustible al tiempo que hace que el tejido adiposo capture la grasa del torrente sanguíneo para que esta no esté disponible para el resto de las células del cuerpo y asegurarse que las células usan azúcar como combustible. Pero si la cantidad de azúcar en sangre es demasiado alta para las necesidades energéticas del cuerpo, el azúcar pasa al hígado donde se convierte en grasa para almacenarse en el tejido adiposo como reserva de combustible. Esto es debido a que podemos almacenar grasa en el tejido adiposo pero no podemos almacenar azúcar.
Cuando el nivel de azúcar en sangre baja porque se ha utilizado como combustible, baja también el nivel de insulina y por tanto la grasa vuelve al torrente sanguíneo para ser usada como combustible hasta que vuelva a subir el nivel de azúcar en sangre, con otra comida. Por lo tanto, el tejido adiposo es el tanque de combustible donde se almacenan las reservas de energía del cuerpo. Como se puede apreciar, es un sistema magnífico y muy avanzado para asegurar un aporte energético constante a todas las células del cuerpo.
¿Cómo hemos llegado a romper un sistema tan avanzado y creado una epidemia de obesidad? Para entenderlo hay que empezar por entender que los carbohidratos no son más que moléculas de azúcar enlazadas entre ellas y que en cuanto entran en el cuerpo son literalmente separadas en moléculas de azúcar de una manera muy eficiente en algunos casos. El índice glucémico mide la velocidad a la que el cuerpo humano convierte alimentos en azúcar. Durante la mayor parte de nuestra evolución, el ser humano ha consumido alimentos con índices glucémicos entre 0 y 40, alimentos que tardábamos en convertir en azúcar. Veamos algunos ejemplos de lo que comemos hoy, mucho de lo cual forma parte de la maldita pirámide alimenticia:
  1. Azúcar de mesa: I.G. 64
  2. Coca Cola: I.G. 63 (viene a ser como beber azúcar)
  3. Cereales: I.G. 61
  4. Copos de trigo: I.G. 67
  5. Pan: I.G. 70
  6. Patata Asada: I.G. 80
Salvo que sea usted diabético, su nivel de azúcar en sangre en cualquier momento del día es equivalente a una cucharadita y media en total. Si sigue usted la pirámide alimenticia y toma 400 gramos de carbohidratos, estos se metabolizan en el equivalente a unas 2 tazas de azúcar. ¿Tiene sentido? Claro que no. Al ingerir esta cantidad de azúcar el cuerpo tiene que generar una cantidad inmensa de insulina porque, recordemos, los niveles elevados de azúcar en sangre son tóxicos.
Cuanta más azúcar ponemos en el flujo sanguíneo, más forzamos la secreción de insulina, comida tras comida, y, eventualmente, las células del cuerpo y los órganos empiezan a acostumbrarse a la presencia continua de grandes cantidades de insulina y acaban desarrollando una resistencia a la misma. Al mismo tiempo que la insulina está forzando a las células a tomar azúcar como alimento, está forzando la grasa dentro del tejido adiposo, por lo que a más insulina, más azúcar que se metaboliza en grasa y más grasa que se almacena en el tejido adiposo. Y, cuanta más insulina haya en la sangre, más difícil es que la grasa vuelva a abandonar el tejido adiposo para volver al torrente sanguíneo y ser usada como combustible, por lo que incluso cuando no comemos, la grasa se mantiene donde está debido a la constante presencia de insulina en sangre.
Como colofón a este pastel metabólico, cuando la cantidad de azúcar en sangre disminuye y la cantidad de insulina no permite que la grasa abandone el tejido adiposo, las células del cuerpo tienen un déficit energético, lo que nuestro cerebro interpreta como “necesito comer” y, voilá, otra vez tenemos hambre aunque tengamos reservas suficientes de grasa almacenada. Por lo tanto, volvemos a comer, volvemos a disparar el azúcar en sangre, a segregar más insulina y, en definitiva, a almacenar más grasa. De modo que no sepa usted que no engorda porque comas más, sino que come más porque engorda, que no es lo mismo. Desde un punto de vista meramente bioquímico, los obesos no comen mucho, comen lo que necesitan como energía porque la grasa de su tejido adiposo no se libera de vuelta al torrente sanguíneo. Y como el cuerpo es sabio, incluso cuando algo no funciona, al comprobar que la grasa no fluye al riego desde las células adiposas, estas se hacen más grandes para favorecer que la grasa salga de ellas cuando se produce la resistencia a la insulina en el metabolismo. Por lo tanto, acaban almacenando aún más grasa en las mismas células.
Ratón Engordado con Insulina
Ratón Engordado con Insulina
La siguiente pregunta que cabría hacerse es ¿Cómo de potente es este síndrome de resistencia a la insulina? Pues este síndrome metabólico, antesala de la diabetes tipo 2, es tan potente que en ensayos en laboratorio se han obtenido resultados asombrosos. Por ejemplo, al inyectar insulina a ratones de laboratorio de manera continua se ha conseguido que engorden hasta proporciones comparables a la obesidad mórbida humana. Se ha seguido inyectándoles insulina al tiempo que se ha ido reduciendo la comida que se ponía a su disposición y, pese a tener grasa acumulada en cantidad, los ratones han acabado muertos, literalmente, de hambre sin quemar nada de grasa.
Por eso, cuando los obesos, que habitualmente ya tienen una resistencia severa a la insulina, se embarcan en dietas bajas en grasas y ricas en hidratos de carbono, no logran perder peso y, al contrario, incluso lo ganan, a lo que sus dietistas replican que la culpa es suya por ser vagos y hacer poco ejercicio. Si fuera por estos dietistas, los obesos morirían del mismo modo que los ratones, de inanición.
La diabetes tipo 2 que se produce como continuación al desarrollo de la resistencia a la insulina, solía ser llamada la diabetes de la edad, porque se daba en personas mayores que habían agotado sus células pancreáticas de tanto producir insulina. Sin embargo, hemos pasado a denominarla diabetes tipo 2 porque ahora afecta también a jóvenes e incluso adolescentes. Esto, como cualquiera puede deducir, no es fruto de que sean vagos, no hagan ejercicio o coman demasiado. Tiene que ver con la pirámide alimenticia y la descomunal ingesta de carbohidratos, en particular de azúcar y harinas refinadas.
Veamos algunos datos clarificadores. En los Estados Unidos, en la última década, los casos de diabetes tipo 2 se han duplicado y aproximadamente el 25% de la población mayor de 60 años la sufre. Se cree que más del 40% de la población Norteamericana sufre o sufrirá diabetes. Esto le ocurre a una población que consume aproximadamente el 55% de sus calorías de los carbohidratos, el 33% de la grasa y el 12% proveniente de las proteínas. ¿Alguien sigue teniendo alguna duda de la causa de esta epidemia? Lo que es paradójico es el mensaje que lanzamos a la población. Por ejemplo, la Asociación Americana de la Diabetes tiene publicados estos “consejos” nutricionales:
  • El sistema digestivo convierte los carbohidratos en azúcar de manera rápida y sencilla.
  • Los carbohidratos son la comida que más influencia el nivel de glucosa en sangre.
  • Cuantos más carbohidratos comas, mayor será tu nivel de glucosa en sangre.
  • Cuanto mayor sea tu nivel de glucosa, más insulina necesitarás para que el azúcar llegue a las células.
  • La pirámide nutricional es la manera más sencilla para recordar las comidas más sanas.
  • En la base de la pirámide, están el pan, los cereales, el arroz y la pasta. Todos estos alimentos están compuestos por carbohidratos mayoritariamente.
  • Necesitas de 6 a 8 raciones de esos alimentos cada día.
¿Quién es responsable de formular semejante disparate? Francamente, no puedo entenderlo. Pero, lo que de ningún modo me entra en la cabeza es que los médicos, personas de ciencia todos ellos, sigan recomendando la pirámide alimenticia y culpando a las grasas de la epidemia de obesidad y diabetes que padecemos incluso después de demostrarse que el estudio de Ancel Keys es un caso de grotesca manipulación de los datos y el comité McGovern emitió unas conclusiones basadas principalmente en este estudio.  No alcanzo a comprender como, sabiendo todo lo que saben, no son capaces de ver con claridad donde está el problema y, al contrario, prefieren seguir predicando los dogmas a sabiendas de que no están basados en ciencia alguna… salvo que la burda manipulación matemática de los datos sea considerada ciencia.